

Perlas de Tahiti: ¡Asi son Ellas!
La mitología Polynesia cita a las perlas de Tahití como la primera luz ofrecida por el Creador a Tane, dios de la armonía y de la belleza. Este último iluminó la bóveda del cielo con la luz que desprendían las perlas, y sus formas y brillos inspiraron a este dios para crear las estrellas. Tane las dio entonces a Rua Hatu, dios del océano para poder así dar resplandor a sus dominios.
Oro, el tutor de divinidad de la paz y la guerra, introdujo a mujeres humanas, mientras trabajaba para Tane, embaucándolas para concebir su descendencia con las 1as perlas como signo de amor. Al final de este trabajo entregó “Te ufi”, la ostra de las perlas, a los humanos en memoria de su estancia en la Tierra
Desde entonces la esta ostra "Te ufi, Pinctada margaritifera – cumingi specie", prospera en los lagos de la
Las perlas de Tahití son el fruto una colaboración única entre el Genio del hombre y la Magia de la naturaleza. Nacieron en lo más profundo de la ostra gracias a la mano ágil del hombre. La creación de una perla es un largo y delicado proceso que requiere una atención y paciencia considerables. Al igual que cada ser humano que nace cada perla es única.
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