


Introducción
Perlas Negras, Perlas Grises, Perlas de Tahiti: los nombres mágicos que evocan la singularidad y el origen de esta joya del mar. Un regalo del dios ORO, el Rey del Firmamento, la perla Tahitiana desarrolla su forma perfecta y colores en las profundas aguas turquesas de lagunas polinesias. El tesoro secreto de islas de coral, considerado durante mucho tiempo como un símbolo de realeza.
Una substacia natural, Es el fruto de una combinacion animal y mineral. Cultivada por el hombre, es el árbitro de un diálogo constante entre él y los elementos. Mimada desde su pronta edad en la matriz de la ostra de labio negro, perfecciona su belleza y lustre durante más de dos largos años. El perlicultor la vigila constantemente, como haria un padre con su hijo. Cuando se avecina una tormenta, El las sumerje en lo profundo del lago. Si hace demasiada calor, el las movera a un sitio mas fresco.
Perfecta desde el nacimiento, no necesita ningún moldeado o formación, solamente el realce de su belleza natural con otras joyas dignas de ello. Por esto, el perlicultor de Polinesia no podría hacer menos que confía un objeto tan divino en las manos de los joyeros más finos, que saben pagar el homenaje a su belleza imperial.
Martin COEROLI
